Frías reflexiones sobre el placer: lo dulce y agrio del adulterio

ADULTERIO

La palabra “adulterio” la encontramos en textos antiguos y ha permeado diferentes ordenamientos jurídicos. Algunos casos con sanciones drásticas  -de las cuales estoy totalmente en desacuerdo- y otras leves como causal de divorcio y pérdida de alimentos -me parecen razonables-.

Sin mucha técnica definamos lo que todos ya sabemos: cuando la persona casada es infiel comete adulterio, verdad de perogrullo es que la persona soltera no puede cometerlo.

Hace unos días una señora compartió en una entrevista que tuvo una relación adúltera con un empresario también casado -los dos cometieron adulterio-. En el caso de ella el esposo no perdonó y terminó en divorcio mientras que el empresario negoció en casa y logró el perdón a cambio de terminar la relación. Ambas soluciones son legal y moralmente válidas para las víctimas.

Fruto del asunto se da un embarazo de gemelitas a quien el empresario, entendí en la nota, no quería reconocer pero usando mecanismos legales ya tienen el apellido que les corresponde y un buen monto mensual para su manutención, de millón y medio.

Y aquí empieza el debate: para alguna gente la pensión es miserable porque el señor puede pagar más. Que tiene que comprarles una casa. Que usó la señora casada… etc.

Respecto al monto de la pensión eso siempre se puede revisar, aunque no lo considero miserable. Él no está obligado a comprarles una casa aunque creo que si tiene los medios podría garantizar el futuro de sus hijas con ese patrimonio, todo en términos razonables, pero no debería haber tanto estrés: ellas tiene derecho a participar en la sucesión (herencia o legado) cuando el señor muera, no antes por razones lógicas.  Lo del tema de “la usada” ahí sí lo veo raro…

Muchas personas casadas infieles prefieren relaciones de “adulterio mutuo” (ambos casados) para evitar enredos. Además creo que después de cierta edad y madurez, la gente sabe en qué se está metiendo, sino el asunto que inicia mal terminará más mal.

Sé de una señora que tuvo una relación adúltera cuando apenas tenía 19 años y hasta se enamoró del sujeto -también casado- y fracasó en su intento de que él dejara a la esposa. La edad le floreció en fantasías y no comprendió el juego en que se metía. Ella hasta le había confesado al esposo.

Sin embargo entre treintones, cuarentones y más arriba considero menos creíble la hablada estilo de “supe que era el amor de mi vida y creí que dejaríamos atrás para seguir juntos”. A esa gente le digo que ver tanta novela mexicana les pasó la factura.

El sexo fuera del matrimonio tiene matiz de escape, emociones, clandestinidad, romance, lo pícaro, temporalidad etc… y quien no comprenda esa dinámica pretenderá una relación pública, duradera y hasta legal (un nuevo matrimonio) que justamente destruirá lo que ambos estaban buscando en lo extramatrimonial, por eso nadie debe casarse con el/la amante.

Aunque no fue el caso de la entrevista, hombres y mujeres debemos comprender que tener una relación adúltera jamás nos da derechos patrimoniales (carro, casa, dinero) del hogar de la otra persona. Sería cínico creer que si yo me enredo con una señora casada adinerada entonces podré escalar económicamente mediante “derechos”, cuando lo que se obtenga es de mera liberalidad de la dama si decidiera regalarme lo que yo no puedo comprarme (y allá yo si fuera tan carebarro para que me mantuvieran).

Obviamente el post debe terminar con un cliché a favor de la fidelidad: no le haga a otra persona lo que no le gustaría que le hiciera a usted ¿Cuál es el secreto? No es nada complicado, aléjese cuando perciba que la puerta se está abriendo, punto. Si de verdad su matrimonio no va más no pierda la elegancia y mejor termine la relación por la paz, saliendo por la puerta del frente.