Italia 90: la película, 24 años después.

1990

“He ido cinco veces al baño” dijo don Pilo Obando desde Génova justo antes de que La Selección Nacional pisara el césped del estadio Luigi Ferraris para medirse ante Escocia. Vecinos y compañeros de trabajo de mi papá estábamos en la sala, mi hermana y yo sentados en dos banquitos frente al tele, ninguno psicosomatizando como el legendario narrador pero en el ambiente se sentía el miedo a perder y de forma humillante.

105 minutos después el país era otro y nosotros hicimos una caravana por Finca 6 de Río Frío de Sarapiquí para celebrar a un equipo que conquistó el escenario menos probable y escribió con letras de oro una página de la historia que supera lo deportivo y está en el orgulloso ADN nacional.

2014 

Ayer hizo 24 años después. En medio hubo tres mundiales sin sudor blanco, azul y rojo en la cancha (94, 98 y 2010) y dos sin gloria (2002 y 2006).

Ahora estamos en octavos de final faltando un partido de primera fase, no dependemos de resultados ajenos, no sentimos que sea suerte, se jugó como nunca y soñamos con más. Estábamos en la Fuente de la Hispanidad celebrando que el “grupo de la muerte” significó la muerte para otros y era obligatorio cerrar el ciclo reviviendo el ciclo: la pantalla grande nos estaba esperando.

La película

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Entre el césped del estadio genovés y la clasificación a Italia 90 hay muchas páginas en blanco, borrosas y erosionadas. El cineasta costarricense Miguel Gómez escribe la menos conocida y posible de acceder: lo que vivieron algunos futbolistas de aquella selección prácticamente amateur que clasificó dejando los pelos en el alambre y ahora tenían la presión de, al menos, perder con dignidad.

El punto de encuentro entre el cine y la historia

En una polémica jugada la Federación Costarricense de Fútbol echó -así de feo- al entrenador que nos clasificó y trajo el místico Bora Milutinovic para reinventar al equipo.

Luis Montalbert-Smith se encargó de representar (con exquisita naturalidad y credibilidad) al yoda serbio que logró lo imposible con La Selección: vivir en pocas semanas un proceso de coraje y autoestima para redescubrirse transformados en ganadores, dignos de competir al más alto nivel y sentir la gloria.

Para este bloguero Italia 90: La Película es una historia de superación personal y organizacional, de transformación de convicciones, de dejar de verse como menos usando como referente a los otros y al pasado, ingresando en una dimensión de cambio de punto de vista, de presente empoderado, que abre la posibilidad de construir un gran futuro.

Eso fue lo que me gustó de la película: no es supercampeones ni un documental, es un viaje por el mundo interior de Gabelo Conejo (Carlos Pardo), Claudio Jara (Daniel Ross) y Roger Flores (Fernando Bolaños) quienes dan vida a ese upgrade mental -vivido por el grupo- del cual Bora más que técnico fue maestro.

Limitaciones vs creatividad:

Boris Sosa interpreta a German Chavarría

Boris Sosa interpreta a German Chavarría

Como toda película nacional es notorio el presupuesto limitado, sin embargo considero que logra el cometido de hacernos sentir que se está en 1990 (televisores, vehículos, cámaras de foto, walkman, etc.), pero hay dos sensaciones que son las que más admiro: el simple truco de iluminación de la cancha que permite superar la imposibilidad económica de convocar a una gradería llena, pero que coloca al espectador en el zacate, sintiéndose parte del equipo. La otra fue la estancia en Italia, de verdad uno olvida que fue filmada en San José, sentís que estás allá. Estas tres variables son los golazos de Miguel, al punto que el efecto especial de las montañas nevadas se lo pudo haber economizado.

Lo que no salió tan bien como se pudo fue el audio. Algo salió mal pero no desbarata la cinta. Hubo escenas donde subir el volumen hubiera sacado más del mundo emocional de quienes estábamos en las butacas, un par donde el diálogo principal fue opacado con los de fondo y una conversación del Chunche en el avión, que se escucha bien, pero algo le pasa al sonido y, al menos, el público que ve la cinta concentradísimo -como yo- se sale un toque de la hipnosis.

Además hubiera sido grato que el Chunche (Olger González) y German Chavarría (Boris Sosa) participaran más en el proceso de cambio mental de grupo, el primero porque es un ícono nacional y en la cinta no supera el chistoso estereotipo y al segundo porque quien lo interpretó da para muchísimo más (en la cinta que sigue podría ser Bryan Ruiz).

¿Para quién es la cinta? 

Esa es mi duda. No sé ni puedo saber cómo viven la película quienes eran muy niños o no habían nacido para la época. Me pregunto cómo la entienden, qué lectura le dan, si saben lo que significó Bora o lo que este pueblo sufrió con la bajada del avión a Evaristo Coronado y Enrique Díaz. Yo estaba en sexto grado en 1990, sí supe lo que se sintió y tenía una buena base para apreciar la cinta.

Vaya véala, ojalá antes del partido de octavos de final, si a Miguel Gómez le va bien con la harina va a tener mejor presupuesto para Brasil 2014: La Película, que espero veamos en cuatro años y que nos cuente qué pasó con La Sele a la que este bloguero espera ver en cuartos de final.