Clasificación del votante en el tercer mundo

¿Cómo es el votante tropical? ¿Sus motivos, moral e intelecto? Con la finalidad de comprender el espectro de votantes, Ciencia Ficción te trae la clasificación abreviada para facilitar la comunicación y comprensión del prójimo en tiempo de elecciones nacionales o municipales cada cuatro años. Empecemos:
Los viscerales tipo 1 son esos que dicen creer en la democracia pero les repugna la existencia de cualquier otro partido que no sea el propio, para ellos todas las virtudes nacionales proceden de su bandera y las siete plagas de las ajenas. Con esta gente nadie quiere hablar. 
Los viscerales tipo 2 son opositores, sólo pueden ir en contra de los que están a favor y a favor de los que están en contra. Ellos simplemente van en contra de… lo que sea. Si la izquierda gana, entonces no es de “suficiente izquierda”, si gana la “suficiente izquierda” entonces no respeta la democracia, si gana la derecha luchan contra “los neoliberales”. Con esta gente no se puede hablar.
Los hueso colorado, carecen de la violencia del visceral tipo 1; son gente decente, respetan la democracia pero votan por razones genéticas; son los anestesiados del sistema, es la gente que los líderes llaman “las bases del partido”, carecen de voluntad o capacidad de sospecha, no distinguen si su partido postuló a una persona con cualidades o a Freddy Krueger, ellos son “gente de partido”.  Con esta gente de nada sirve hablar.
Los *istas tipo 1. Son los hueso colorado para afuera del partido pero se comportan como visceral tipo 1 a lo interno. Es lo que los líderes llaman “la tendencia”. Con esta gente vale la pena hablar sólo para enterarse de los pecados y delitos de los candidatos de las otras tendencias.
Los *istas tipo 2. En los partidos familiares o de candidato reiterativo cada cuatro años se comportan como visceral tipo 1 mezclado con místico, o sea, conforman una secta, tienen una marcada tendencia a la estupidez y el líder puede estafarlos cada cuatro años pero son felices. Con esta gente da pena ajena hablar. 
Los voto a ganar tipo 1, ejercen el sufragio porque tienen cédula, nada más. Son el ganado electoral para quienes controlan los hilos de los viscerales tipo 1. Con esta gente sólo se puede hablar de encuestas.
Los voto a ganar tipo 2, se diferencian del voto a ganar tipo 1 en que son más astutos pero tienen menos moral, ya que encontraron en la democracia el esquema para negociar su cooperación y voto a cambio de una dádiva. El tipo 1 es como el fanático de un equipo de fútbol, el tipo 2 es un apostador. No vale la pena ni conversar con quienes conversan con esta gente.
El desmoralizado. Si vota siente que daña el país y si no lo hace también. De ver tanto mal ejemplo e impunidad criminal se hizo a un lado, ya no cree en nada ni en nadie. Con esta gente uno también se deprime.
Los abstencionistas precriminales. No votan porque les quedaron mal con dádivas en el pasado, es decir son voto a ganar tipo 2 pero con experiencia, despotrican de la democracia, hablan pestes de los políticos pero rara vez confiesan que lo que les duele de la corrupción fue quedar excluida de esta.  Con esta gente solo se puede hablar si uno quiere atraer malas vibras.
Los abstencionistas ideológicos. Son reflexivos y académicos, no votan porque no se sienten representados en la democracia por razones respetables y elocuentes. Les pelan las canciones y anuncios, se van directo al programa de gobierno para encontrar razones para seguir sin votar. Rara vez son activistas y dejan entrar en su círculo a muy pocas personas. Con esta gente se puede hablar sólo si se tiene fundamento intelectual, sino uno queda confundido.
Los ideológico pragmáticos. Es la versión participativa del anterior. Son personas con formación, no estrictamente universitaria, su perspectiva intelectual tiene un fuerte componente autodidacta ya que su nivel crítico y curiosidad le hace buscar su propias respuestas. Debido a que en Costa Rica no hay partidos ideológicos protagónicos, no se identifican con militancia alguna, cada cuatro año contrastan su ideología de forma pragmática con las diferentes propuestas y decide. Con esta gente sirve de mucho hablar pero cuesta demasiado encontrarlos.

Náufragos costarricenses: El Cairo III

Don Jorge está arriba a la derecha. Foto revista People
Dicen que peor que la muerte es la desaparición. Cuando hay un cuerpo para llorar, velar y enterrar el duelo -siempre doloroso- sigue su proceso, pero cuando no se sabe qué pasó la duda será la constante.
Ahora que el salvadoreño José Salvador Alvarenga vuelve después de una travesía de un año en lo que, por ahora, es un mar de dudas, recordé una historia de mi infancia.
Cuando estaba en la escuela, a finales de los ochenta, un grupo de pescadores costarricenses zarparon de Puntarenas en el Cairo III y desaparecieron. Fueron días de búsqueda, noticieros, plegarias y esperanzas que amanecían pero se desvanecían al atardecer.
Doña Matilde, la vecina, tenía a su hermano don Jorge Hernández entre los desaparecidos. Su sobrina Silvia era mi compañerita en la escuela. Al principio yo le preguntaba pero después le dejé de consultar asumiendo lo peor.
Creo que todos sentíamos la necesidad de dar fe pero con el pasar de los días ya no se podía dar de lo que ya no quedaba.
Hubo una misa pero no recuerdo si fue para despedirlo o para clamar por su rescate. Luego hubo un rumor de que un barco en medio de la nada los vio, papá le fue a dar la buena nueva a doña Matilde pero, aunque mi recuerdo es difuso, creo que ellos ya estaban elaborando el duelo. 
Cuatro o cinco meses después un barco encontró lo que quedaba del Cairo III cerca de Hawaii, rescatando con vida a los cinco desgastados marineros. 
Fueron recibidos en nuestro país como corresponde a quienes vuelven de la muerte, parecido a los mineros chilenos.  
Sus historias de supervivencia fueron extremas. La desorientación con el tiempo ya que los relojes marcaban la hora tica pero ya ellos habían atravesado varios husos horarios, deshidratación, hambre, pescado crudo, sangre de tortuga y turnos para sacarle agua al barco cuyo casco tenía un hueco.Cuando la situación llegó a “centímetros del punto de no retorno” acordaron comer al que muriera. 
Una vez un barco les pasó cerca pero no los rescató, ese fue el rumor que resultó ser cierto, pero fue un barco japonés el que hizo la diferencia.
Según me contó mi compañerita de la travesía nació un libro, recuerdo un documental hecho por una cadena gringa y la película no se concretó. En aquel momento aquella odisea fue noticia mundial.
A don Jorge me lo he topado en Sarapiquí pero nunca le he preguntado sobre su vivencia en medio de la nada porque dicen que esa historia duele mucho y elijo respetar ese dolor. Talvez algún día me anime.

Villalta: entre el resentimiento y el triunfo

Foto Frente Ampilio

El Villalta postelectoral quedó debiendo. En vez de apalancarse en el espectacular resultado obtenido en la urna luce resentido, como si hubiera sido víctima de la injusticia.

Aunque es la tercera elección en la que su partido tendrá representación parlamentaria por primera vez la palabra Frente Amplio se mencionó en todos los hogares costarricenses y para el 17% de los votantes significó el cambio, algo inédito para un partido de izquierda y más para un líder tan fresco.
En los debates don José María lucía contextualmente joven. Lo de contextual se debe a que los jóvenes en Costa Rica son relleno de papeleta o se limitan al proselitismo. Es de reconocer que se midiera con aplomo ante personas tan preparadas y decentes como don Rodolfo Piza y don Luis Guillermo Solís y gente como Guevara y Johnny, quienes lo agarraron de tiro al blanco todas las veces.
Quien se postula para presidente con 36 años tiene presupuestado perder, pero aprovecha la ocasión para construir partido. Ahora el FA puede llenar ese vacío en el control político de los último ocho años e impulsar proyectos de agenda propia con su megacosecha de diputados.
Además es tiempo de seguir recorriendo el país y embarrarse de mundo. Adentro para agradecer a las bases y curarlas del resentimiento que les contagió el 2 de febrero, así como empezar a promover nuevos liderazgos, y afuera para ampliar el concepto de socialismo latinoamericano por uno europeo/nórdico, ya que ideológicamente patinó hasta la saciedad en campaña con este tema.
Vivimos una campaña inédita. Se demostró que la pauta publicitaria en medios tradicionales perdió influencia. Que las adhesiones de deportistas, por más estimados que sean, no tienen mayor peso. Que las adhesiones de figurones hacen perder votos. Que el votante quiere información y se desligó de la tradición partidaria (nunca antes los programas de gobierno y debates tuvieron tanta atención). Que gente de todas las edades se informa en los nuevos medios sociales.
Villalta debe soltar ese repentino rol con tintes de caudillo, ese 17% de respetable apoyo no le pertenece, cada voto es del ciudadano que lo emite, por lo que ni Johnny o Solís tienen que rogarle nada. Que deje de buscar pactos.
Lo que le toca, casi tardíamente, es celebrar en grande, darle la gloria a sus partidarios, invitarlos a participar activamente en la segunda ronda y construir el triunfo, porque hasta ahora se ha promovido como fracasado, algo que está hipotecando el futuro de su partido.

Unimer: publiquen la encuesta

La Nación editorializó un mar de contradicciones explicando el porqué decidieron no publicar los resultados de la encuesta de Unimer, tanto que hay que leer el texto más de una vez para descifrar lo encriptado,  lo subliminal y posiblemente hasta la sopa de letras.
Cuando me disponía a poner el periódico contra un espejo para ver si había un mensaje oculto viendo el texto al revés encontré una línea con una revelación:
Editorial de La Nación 28 de enero 2014

Es necesario reiterarlo: “La empresa encuestadora está en su derecho, pero le solicitamos reservarse los resultados y no darlos a conocer siquiera a quienes laboramos en La Nación”.  

Ahora es necesario recalcarloUnimer está en su derecho de darlos a conocer.
Dudo que el editorial más cuidado, elaborado, detallado y supervisado haya incluido una línea “por error”. La Nación vela por la dimensión filológica, periodística y jurídica de sus palabras. Ahí dice lo que dice. 
Obviamente las empresas pactaron un contrato de confidencialidad, tal como lo afirmó la encuestadora, pero la manifestación expresa y pública de La Nación los está liberando de la obligación y los autoriza a publicar por su cuenta.

El silencio se llena con hipótesis, datos, imaginación o conspiración, a mi me encantan estas últimas.
Diario Extra afirma “extraoficialmente” que hay empate cuádruple entre Luis Guillermo, Villalta, Guevara y Johnny, aunque no dice los porcentajes. Mientras que en redes hay versiones y gráficos de las supuestas filtraciones para todos los gustos, incluyendo en las que gana Piza o Corrales.
Le prendo una velita a Unimer para que libere el pdf de la investigación al público, total el medio ya les dijo “que están en su derecho” y si no es cierto -que no están “en su derecho”- entonces que señalen que el editorial en ese punto también miente.

¡[email protected] a votar en Sarapiquí!

Imagen tomada del facebook de Sarapiquí Informa

Sarapiquí es el 82% del territorio de la provincia de Heredia pero nunca ha tenido un representante en la Asamblea Legislativa. Sería mezquino decir que el “cantón nunca le ha importado a ningún diputado” porque no es cierto, pero los sarapiqueños no hemos tenido hasta hoy voz ni voto de la comunidad en el parlamento. 

Se ha intentado. En las elecciones del 2002 un muchacho ‘casi adolescente’ la pulseó y en el 2006 un reconocido profesor también hizo el esfuerzo, pero a pesar de obtener honrosos resultados en la urna les restó impulso ir por partidos minoritarios.
El próximo 2 de febrero la realidad es otra: el Partido Acción Ciudadana y el Partido Liberación Nacional -partidos mayoritarios- tienen postulados a miembros de la comunidad en sus respectivas papeletas de diputados.
Este blog hace un llamado a [email protected] en el cantón a votar por doña Marlene Madrigal o don Pedro Rojas.

Pero hay que hacer más,  es necesario hablar con los indecisos y abstencionistas para que lleguen a la urna, e invitar a la gente de otros partidos para que quiebren el voto a favor de los candidatos del cantón.

No se trata de quién me cae bien y cuál me cae mal. Ni qué prometen. Ni de dónde son. Ni la ideología. Ni qué han hecho. Ni trapos sucios. No hay chance de ponerse a buscar pelos en la sopa. No conozco a ninguno de los dos ni es necesario, la causa es más grande: que al menos uno gane y sería maravilloso que ambos lo logren.
Y seamos realistas. Sus eventuales diputaciones debemos asumirlas con la mínima expectativa porque nadie puede arreglar un cantón tan heterogéneo, grande y descuidado en tan solo cuatro años. La aspiración es que al menos algunas necesidades de la zona puedan ser ventiladas ante el Ejecutivo por alguien que nos conozca porque es del lugar, no porque “viene de gira”.
Doña Marlene ocupa el segundo lugar del PAC y don Pedro el tercero en el PLN. Por razones de probabilidad considero que la señora tiene mayores posibilidades de lograrlo y por eso le voy a dar mi voto, así se lo hice saber por medio de correo electrónico.
Sarapiqueños, contagiemos a los cinco distritos para que nos hagamos sentir en las urnas en esta histórica elección ¡Ahora o nunca!

¿El futuro del calderonismo está en el Movimiento Libertario?

Foto Nación
En Costa Rica por encima de los partidos políticos existen dos “dinastías” que dan origen a las construcción del Estado, identidad nacional, visión de mundo y centros de poder político, económico y social: el “figuerismo” y el “calderonismo”. 
Siendo breve, el primero salió indiscutiblemente robusto de la revolución del 48 y ha estado agrupado bajo el Partido Liberación Nacional, mientras el segundo ha tenido serios altibajos que incluyen cambios de nombre.
Partidos como el Republicano, Republicano Calderonista, Unión Nacional, Unificación Nacional, Coalición Unidad y Unidad Social Cristiana han sido algunos de los nombres con que ha funcionado el calderonismo.
Después del éxito electoral que suponen dos gobiernos seguidos, en el 2006 y 2010 no sólo perdieron sino que quedaron en cuarto lugar y para febrero próximo todo indica que, a pesar de tener un buen candidato, no lograrán un resultado electoral honroso ¿Se agotó el sociacristianismo como casa del calderonismo?
Desde entonces muchas de sus figuras han llegado al Movimiento Libertario ocupando posiciones principales y renovando/desplazando a las ideas y cuadros rojiblancos. 
De igual forma el Movimiento Libertario ha correspondido tratando de heredar la posición socioelectoral y “enemistad partidaria” que antes había entre Liberación y el PUSC. Recordemos la campaña pasada cuando le dieron en uno de los comerciales como nunca nadie le ha dado a la figura de don Pepe y en otro pedían apoyo argumentando que “por la Unidad ya no se puede votar”.
Hoy se anuncia la adhesión de un grupo de dirigentes calderonistas al Movimiento Libertario porque “es la ideología que más se acerca a nuestros principios socialcristianos…”.
Si Rafael Ángel Calderón, líder e hijo del caudillo, lo piensa bien puede dar el paso a la formación de una nueva coalición, cuyo nombre para las próximas elecciones podría ser Movimiento Socialcristiano -o cualquier otra combinación que pueda surgir-, donde los libertarios ponen la marca y él la dirigencia.
El primer paso para consolidarlo debe ser naturalmente que don Rodolfo Piza le dé en enero la adhesión a Otto Guevara sumándole esos pocos puntos que le faltan para superar a Villata y llegar a segunda ronda con Johnny, talvez no para ganar pero sí para volver a ocupar la posición histórica electoral del calderonismo.

Pase usted, es que a mi me da mucha risa

En los ochenta hubo un popular concurso de cuentachistes en tv nacional, se llamaba La Dulce Vida. Una vez un participante narró uno que recuerdo por su moraleja:
Resulta que dos ladrones iban a meterse a una casa, colocaron una escalera, sin saber que el dueño escuchó un ruido y se escondió para esperarlos. Cuando el primero se asoma en la ventana el propietario le desbarata los dientes con un bate de béisbol, de inmediato se devuelve y el segundo le pregunta qué le pasa y tapándose la boca con la mano responde “pase usted, es que a mi me da mucha risa”. 

Así es la vida, por eso de vez en cuando se hace necesario improvisar trayendo a memoria ese chiste con los amigos, familiares o en el trabajo. 
¿Dónde aplica? Cuando piden que diga lo que nadie quiere decir. Que haga lo que nadie quiere hacer. Que señale lo que nadie quiere señalar. Que busque lo que nadie quiere encontrar. Que pregunte lo que no se debe saber… nada más sonrío y digo “pase usted, es que a mi me da mucha risa”.

Lo dinámico es que se hace de uso frecuente, el chiste toma matiz de alegoría cuyo final también es usado por otros… cuando soy yo quien no quiere hacer la tarea incómoda, entonces es a mi quien me dicen “pase usted, es que a mi me da mucha risa”.

Se las dejo picando, para que en sus respectivos recintos cuenten su versión del chiste para que después surja el remate “pase usted…” cuando alguien sugiera que sea otro quien asuma una tarea cuyo costo sea desproporcionado respecto al poco probable beneficio.

¿Quién gana la segunda ronda?

Semanario Universidad
El fantasma de la segunda ronda le respira en la nuca a Johnny Araya, quien después de creer que la tenía ganada, ahora está sudando ya que las encuestas más prestigiosas lo ubican disputando el segundo lugar con Guevara o el primero con Villalta (como la publicada por Semanario que sí logró hacer el tradicional gráfico para presentar los resultados, La Nación no quiso).
De Rolo a Yoni
En la campaña 2002 Rolando, hermano de Johnny, era ganador por axioma de la historia: el PUSC no gobernaba dos periodos seguidos. 
Pero el surgimiento del PAC generó el tripartidismo y obligó a una segunda ronda donde Araya perdió. 
De camino el verdiblanco sufrió serios percances como la revelación de una grabación con fuertes comentarios sobre el entonces muy querido Abel Pacheco, buena prensa de los rojiamarillos, un problema de imagen ya que lucía distante y arrogantemente académico frente al bonachón contrincante, el escándalo por la contratación de un consultor/estratega gringo cuestionado en su país por ser clientes de prostitulas (allá eso es malo), etc. 
Hoy Johnny goza del favor de la prensa pero tiene en contra el peso de la historia -PLN nunca ha pegado tres seguidos-, el buen nivel intelectual de los contrincantes, la sensación de hastío por la ineptitud del actual gobierno, la falta de olfato de su equipo para percibir el nuevo valor de los debates, las grabaciones por la supuesta pauta sucia en redes contra Villalta y que su campaña zarpara convirtiéndolo en chiste,  como “el colado” -que resucita a cada rato con cada nueva pelada, como la que reventó esta semana con el falso grado académico en Harvard– y remató, para sabor de las redes, con el fenecido contráteme.
El cambio no es eslogan

Y el electorado pide un cambio.
La propuesta de Otto Guevara, ha ganado espacio a un costo económico espectacular pero se ha socialcristianizado tanto que parece el nuevo PUSC, lo que le genera caudal electoral dentro de los que quieren continuidad del modelo pero alternancia en el poder. 
En la otra acera entra Villalta, quien va de primero sin tener pauta publicitaria (algo inédito) y ya superó el “escándalo ideológico” donde los enmascararon o desenmascararon como bolivariano (solo él sabe si lo es). Por ahora él representa esa emoción que encarna ser “el cambio” para quienes no soportan la continuidad y salvo un escándalo ético así llegará hasta el día de las elecciones.

¿Quién gana la segunda ronda?

Considerando que el PLN es una empresa electoral doy por descontado que Araya llega a segunda ronda ya que la maquinaria de transportes del Día E no le va a fallar, si no llega a segunda ronda se convertiría en el sepulturero de los verdiblancos, como lo fue en el 2006 Toledo al PUSC.

En un escenario Johnny-Otto gana el primero: continuidad conocida vencerá a la continuidad por conocer.

El un escenario Villalta-Araya será casi como el referéndum, talvez más confrontativo… pero aquí no queda claro quien gana.

¿Tiene dudas? Los candidatos están obligados a contestar

En esta campaña 2014 se cruzan dos sentimientos: apatía y preocupación. Lo cual es bueno. 
El desapasionamiento nacional se debe a la decepción por las promesas incumplidas, corrupción, vulgaridad e ineficiencia. Ahora  muy poca gente se anima a agitar banderas y llenar la nave de calcomanías, excepto aquellos que gritan porras a cambio de la promesa de un puesto, una beca, un bono o una “ayudita social”. 
La preocupación -a rajatabla pesimismo puro- motiva a buscar respuestas e informarse de lo que pretenden hacer los candidatos si gobiernan; lo cual es desbordadamente bueno.
Si bien los programas de gobierno tienen la particularidad de pasar muy desapercibidos (al rato en esta campaña no es así), los ciudadanos -incluyendo los que no votan- están con ganas de oír las respuestas de los candidatos, de ahí viene la fiebre de debates y las constantes preguntas por medios sociales.
Toda duda es válida para construir el voto informado. Las cancioncitas, el beso al bebé, el abrazo al adulto mayor, la instrumentalización de los pobres como ornamento de campaña y yerbas afines ceden ante la responsabilidad de escuchar ideas.
Después del semillazo de Unimer del domingo pasado Johnny Araya, quien se creía ganador y no iba a los debates, pasó a un segundo plano, al nivel de Otto Guevara y quedó peleando -por ahora- el cupo para una inminente segunda ronda, con la gran expectativa de que si logra llegar no le pase las mismas que a su hermano.
Ahora los ojos están sobre Villalta quien ya logró la hazaña histórica de liderar con una austera campaña que opacó los multimillonarios gastos de Johnny/Otto.  Si billetera no está matando la urna entonces debe demostrar que la indignación tampoco mata ideas.
Nadie duda que Villalta sea de izquierda pero la pregunta es cuánto. Todos los candidatos -excepto Monestel- (que lo menciono en este post porque nadie le dedica ni un tweet) tratarán de retratarlo como chavista y él tendrá que convencer que su socialismo es compatible con una economía social de mercado (ni yo entiendo qué dije en esa línea, pero es un problema del Frente Amplio, no mío). 
Si se la juega tendrá que llevar palo hasta el día de las elecciones porque ese es el precio del primer lugar. 
Respecto a todos los candidatos a mi lo que me gustaría saber es quiénes serán sus ministros y presidentes ejecutivos en un eventual gobierno y, como los tiempos han cambiado, me pela la esquiva respuesta de “yo no tengo amarres” o “el presidente decide eso posterior al triunfo”, ya que sería muy siglo veinte y tal parece que la democracia de la segunda década del siglo XXI exige respuestas.
Ahí reside la continuidad o el cambio, en el nombre de los hombres y mujeres con que llevarán el timón de este barco porque si nos hundimos salimos por dentro absolutamente todos, algo que hasta el más estúpido sabe.

Villalta supera al candidato de gobierno Johnny Araya

Fuente: Encuesta Unimer para La Nación 1/12/2013
La miseria de gráfico que ilustra este post fue creado en 47 segundos en Google Drive, tomando los valores máximos para cada candidato según la encuesta de Unimer para la Nación publicada hoy, en la cual -lamentablemente- el medio caracterizado por un exquisito diseño omitió los tradicionales gráficos ordenados y en su lugar presentó la noticia casi encriptada.
El otro dato que se omitió fue en el título, que no destaca ni menciona que José María Villalta del Frente Amplio es el nuevo favorito, lo cual es una gran sorpresa, inédita, solo igualada por el espectacular desplome del candidato Johnny Araya, del oficialista Liberación Nacional.
Desde el 2006 todas las encuestas han sido dominadas por el PLN y, desde que quien redacta tiene memoria, solo ha alternado ese espacio con el PUSC, agrupación venida a menos en las últimas dos elecciones y que en este proceso agarró a patadas la oportunidad de recuperarse.
El PLN nunca ha estado tan débil y en un escenario de segunda ronda su candidato se está dando de codazos con Otto Guevara, quien inició este proceso con tan poca fe que se lanzó simultáneamente como candidato a diputado para garantizarse ganar algo. 
Dentro del concierto de respuestas políticas hoy toman fuerza tres acciones.
La primera que Villalta tendrá que ser reprogramado, hipnotizado o clonado por otro más aventajado, ya que las cámaras y micrófonos lo tendrán en la lupa y, por razones inentendibles, su equipo no ha logrado construir y entrenarlo en respuestas coherentes a las lógicas y esperables preguntas sobre su ideología socialista.
El segundo punto tiene mucha relación con el primero: ahora Villalta es el hombre a vencer y, aprovechando sus patinadas como vocero, el PLN y ML tienen que desatar la más costosa campaña del miedo que nuestro país ha visto. Y posiblemente surjan ataques anónimos contra el Frente Amplio que desaten el basurero de campaña sucia nunca antes visto en nuestro país aprovechando, obviamente, internet.
El tercer punto, relacionado con el uno y dos, es que los inversionistas electorales (gente con harina de verdad y asustada ante la incapacidad de Villalta de demostrar que no es el Huguito Chávez centroamericano) tienen que definir a cuál caballo le apuestan, porque la democracia es asunto de capital. Johnny es la estable continuidad pero no hay plata que le dé para los debates lo que natura no le proveyó y Otto tiene la inestable volatilidad de patinar en diciembre y enero explicando la contabilidad de su partido, carece de organización territorial y la doble postulación, correctamente explotada, será un lastre.
Si Luis Guillermo Solís acepta que sólo tiene dos meses para hacer campaña y deja de actuar como si fuera un año, puede tratar de posicionarse como la alternativa, como una propuesta sobria sin los extremos ideológicos chavistas o pinochetistas, así como una renovación moral ante la indiscutible corrupción de la continuidad. 
Saliendo del tema, dentro del mismo tema, está el transporte del día de las elecciones. Ahí nadie supera al PLN y eso tiene un espectacular peso sobre la urna, esa ventaja no la pierde Johnny ni yendo a debates. El reto para Villalta es atraer el misticismo que tuvo el PAC para que sus partidarios organizaran el transporte por meros ideales, no por plata como ocurre en los demás partidos.
Felicidades a Unimer por colocar en el tapete una encuesta digna de ser medida por la escala de Richter, aunque lamentablemente el cliente, La Nación, hizo malabares ajustando el epicentro para reacomodar los daños.

También en Ticoblogger:

Encuesta Unimer: La guerra entre Villalta y Guevara apenas comienza – vía CarepichaBlog.