El Pinto que empacha

jorge luis pinto

Dos o tres semanas atrás me comentaron de buena fuente que la relación Pinto-Seleccionados/Fedefútbol estaba muy mal, que el colombiano no continuaría rumbo a Rusia 2018.

El dato puntual giraba en el trato a los jugadores, pero en la fase de grupos hubo un altercado insostenible y notorio que algunos periodistas deportivos prefirieron no informar para proteger al equipo. Por eso no me atrincheré a favor del entrenador en la conferencia donde vació estiércol en las aspas del abanico.

En todos los temas que quería opinar ya se adelantaron otras plumas de mayor velocidad y los capítulos se van cerrando, pero vale la pena repasar:

Conforme pasaron las horas después de la conferencia de la embarrazón, jugadores y personal se sintieron legitimados para hablar, ya que Pinto señaló primero, en lo que destacó que 1- hay un nocivo patrón de conducta de Pinto que supera la relación de la cancha con los jugadores, documentada internacionalmente 2- su severidad no era parte de la disciplina de entrenamiento, sino que sus explosiones ocurrían por cualquier circunstancia en otros contextos 3- él considera ese estilo como el requisito indispensable para el triunfo.

La sociedad costarricense

Ese tercer punto es el preocupante dado que ahí es donde proliferan proyecciones que exhiben los valores del público. He leído personas que comparan a sus padres con Pinto y dicen que gracias a los golpes recibidos en la niñez hoy son “exitosos” profesionales. Otros que manifiestan que los jugadores son vagos. Que todo se le debe al extimonel. Que de nada valen las relaciones interpersonales. La única burrada que todavía no se ha dicho es que los muchachos no aguantaron porque no tenemos ejército.

Esto es una radiografía social sobre la forma en que las personas tratan a sus subalternos o dependientes y la fantasía con que quieren tratar a los demás si alguna vez ascienden.

A la edad de 20 años trabajé una semana en una institución pública y recuerdo que los profesionales trataban con espectacular desdén a quienes no lo éramos. Palabras como tonto, estúpido, o frases tipo “entre más mueve usted la boca menos hace con las manos, cállese y trabaje” eran normales. Obviamente eso repercutía en la ventanilla porque la violencia es una cadena alimenticia (por eso no volví aunque me ofrecieron renovar el nombramiento).

Quizás 12 años después le conté la experiencia a un muchacho que trabajaba en esa institución y me dijo “a mi me tratan así, pero estoy estudiando y salados los que no se superan, así ha sido siempre”. Para él denigrar era un derecho de los superiores y él quería ser superior. Así de simple.

Triunfo de una sola variable

Creo que debemos ir superando ese paradigma, las organizaciones necesitan humanismo para que las personas crezcan y brinden un buen servicio, de lo contrario cundirán las enfermedades psicosomáticas, malestar general, incapacidades, actos de sabotaje, división y falta de involucramiento.

El primer problema de las relaciones de Pinto es conceptual, como él define disciplina y exigencia, los testimonios son espeluznantes y solo una persona acostumbrada a que lo traten mal podrá justificarlo.

El segundo enredo es de causalidad: para él esa cualidad fue la que hizo la diferencia. No obstante al argumentar en contrario, para equilibrar, encontramos que gran cantidad de seleccionados tenían más roce con equipos y jugadores del olimpo futbolístico que Pinto, pero en fin, tampoco se puede definir si ese fue el factor.

Para mi es una mezcla de muchas variables, como su estrategia de juego (no los gritos), algunos elementos de su equipo de apoyo -como el sociólogo-, y la experiencia de los jugadores en el extranjero que marcaron la diferencia.

¿Se imaginan este Mundial sin Navas? No creo que hubiéramos llegado a segunda ronda.

Tenía que irse

Dado que él se apoderó del triunfo al decir que “su forma de trabajar y exigencia” son fundamentales para los buenos resultados, de regreso al país venía más convencido que nunca de su logro, por lo que rumbo a Rusia la situación iba a explotar.

Pero aquí el chino Li falló porque debió “matarlo de éxito”, dejándolo seguir y que la situación cayera por su propio peso  (cuando los jugadores que insinuaron no continuar cumplieran la amenaza).

Wanchope

Quedó como el malo de la película, aunque no creo que esté mintiendo sobre la conducta de Pinto, sin embargo se la estaría jugando horrible si trata de quedar al mando de la Selección porque dado el inigualable resultado mundialista tiene demasiado margen para perder y muy poco para ganar. Él sabrá qué hace.

Volviendo al inicio

Si usted es de los que justifica las relaciones laborales inaceptables ojalá nunca ascienda hasta que comprenda el valor del humanismo porque el fin no justifica los medios.

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JulioCordoba

Abogado. Bloguero. Autodidacta de Google y Wikipedia. Subdirector de @Ticoblogger. Desde el año 2006 escribo el blog Ciencia Ficción
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