El mundo de los agresores

Ayer un conductor irrespetó un alto en la California, yo pité para que frenara y evitar un accidente, no para incomodarlo frente a “su güila”.

El tipo se pega al pito, me persigue temerariamente y se coloca a mi lado en un semáforo de los Yoses, baja la ventana y exhibe lo fracasados que fueron sus padres con la educación que le brindaron. Algo tenía en la mano pero no puedo decir si era un arma.

Como tengo vida, decencia y proyectos no bajé para cometer o ser víctima de un delito, simplemente decidí que si iniciaba la agresión haría uso de mi derecho a la legítima defensa, pero como no pasó del lenguaje que para él y su familia es cotidiano lo ignoré y seguí por mi  camino (gracias a mi filosofía de vida pensé que estaba a punto que pasara algo bueno y así fue, como media hora después me dieron una gran noticia que esperé desde inicio de este año).
Me llamó la atención la muchacha que venía a su lado, bonita, joven y llena de vida, pero eligió a un agresor como pareja. El tipo de personas que violenta a los demás “porque lo provocan” y, como remate, “los demás tienen la culpa” (por eso yo fui ‘el responsable’ que él se brincara el alto).

¿Sentirá orgullo o vergüenza de andar con un mae que considera cool insultar desconocidos en media calle? Aunque se puede suponer que tiene una proyección social muy básica, es cuestión de tiempo para que la mate en un episodio de violencia doméstica. Ella sabe que “papi es papi” y cuando se enoja puede pasar cualquier cosa.

Y si no es ella será otra persona pero ‘tampoco será su culpa’. Los papás irán como testigos al juicio a justificarlo porque “él es así” desde que algún tío lo violó, se burlaban de él en la escuela por tener un cuerpo desproporcionado a su escasa inteligencia, porque se equivocaron dándole todos los gustos que exigió de niño o es un “pobrecito” porque ellos son pobres y él creció sintiéndose menos que los que tienen más.
La gente así da lástima y son los que motivados por toda la frustración que cargan deterioran la vida social en nuestro país, lo justo sería que en un arranque de ira asesine a quienes le dotaron de toda esa malacrianza -sus papás-, así quienes causaron el daño recibirían la cosecha, centrando el dolor en una familia verdaderamente culpable y no en hogares inocentes.
  • http://ficcionblog.com Julio Córdoba

    Creo que los violentos sentirán la presión social cuando la gente decente les digamos que se comuniquen con asertividad y que el berrinche, más que convertirlos en “más guapos”, hace que los demás les tengamos mucha lástima y (por su agresividad) un deseo lógico de distanciarnos.

  • http://kagosavampire.ticoblogger.com kagosavampire

    Hay tantos asi… y todos los demas los justificamos… Aceptamos tanta mierda como cosas “normales” que no se distinguen…

  • http://ficcionblog.com Julio Córdoba

     Sí, lamentablemente hay gente que elige una ruta de vergüenza para destruir su vida y la de los demás. Ella puede cambiar de galán… pero con toda frialdad tiene que pasar una desgracia para que abra los ojos.

  • Andrés

    El modelo del rol masculino, el fast and furious que desata pasiones en las nenas- un hombre decidido, que sabe lo que quiere y no permitirá que nada o nadie se interponga en su camino. Apuesto, temerario, veloz, fuerte, valiente -heroe de novela.

    Lamentablemente demasiada gente ha recibido ese modelo de educación, han sido mal informados y creen que su patanería es símbolo de éxito, del “no dejarse y abrirse camino”. 

    La muchacha puede q este a tiempo de buscarse algo mas positivo pero x algún motivo dudo que lo haga.

  • http://ficcionblog.com Julio Córdoba

    La gente violenta elige serlo, como bien decís “Dios los hace y sus patologías los juntan”. Muy penoso.

  • Mau Fallas

    Hay personas que son bombas de tiempo, que acumulan enojo adentro y estan deseando que algo o alguien sirva de detonante para hacer esos desplantes.
    Yo los conozco, se sienten muy hombrecitos cuando intimidan, o cuando ejercen su “superioridad” mediante la violencia. Es la única manera que conocen para “hacerse valer” ya que por lo general por dentro se sienten menos que los otros, por plata, por estatus, por nivel intelectual, lo que sea.
    La parte triste es que estos elementos pululan en nuestras sociedades, y aparecen las muchachitas que, quizá viviendo algo similar en sus hogares, repiten el patrón.
    Como decía una amiga psicóloga. Dios los hace y sus patologías los juntan.

  • http://ficcionblog.com Julio Córdoba

     El día que me pasó eso yo había ido dos veces a la Uruca -desde Tres Ríos- y tres veces al Registro Nacional a hacer filas. Pocos días han sido tan calurosos como ese martes.

    Eran como las 2 de la tarde y no había almorzado. Creo que mis “zapatos” ese día eran irritantes, ni qué decir de una llamada que estaba esperando y la persona no tenía señal.

    “Mis zapatos” ese día estaban “muy ajustados” pero eso no es licencia para ser violento ni para pedir a la sociedad que aguante mis malacrianzas porque he tenido “un día pesado”.

    Nadie, conocido ni desconocido en la carretera, era responsable de mi situación ese día y por eso -como corresponde- seguí actuando con urbanidad y buenos modales.

  • http://twitter.com/winso1983 Edwin Solis Garita

    Acá hay un ejercicio que creo que debemos aplicar cada vez que estamos en una situación de este tipo: más allá de juzgar la acción o la persona que la realiza a veces debemos tratar de ponernos en los zapatos de la otra persona y pensar, por un momento, qué circunstancias lo llevaron a comportarse de esa manera.

    Tu perspectiva fue de que el sujeto era un agresor. Otros podrían interpretarlo como que ha tenido un mal día. Y así cada persona podría tener su propia versión de los hechos.

    El acto de “ponerse en los zapatos del otro” nos saca de nuestra perspectiva y ayuda al sano ejercicio de ver el mundo con otros ojos, de ampliar nuestro criterio sobre cómo se mueve nuestra sociedad y de encontrar en situaciones triviales (y no tan triviales) un poquito más de sabiduría.

  • http://ficcionblog.com Julio Córdoba

    La observación es válida, no sé cuál es el camino, la crítica hacia afuera es uno y hacia adentro es otro. De hecho más que criticar al mae quiero generar chispas en su sistema, en su entorno, en la gente que le rodea. Si ellos reaccionan pueden evitar desgracias. Reitero que las observaciones son muy bien recibidas. Grax!

  • terox

    Exacto… tómelo como una crítica constructiva, a lo mejor me equivoco, pero un post de este tipo lo que hace es generar un montón de comentarios criticando a los “animales que andan en la calle”, y catalogándolos de agresores, frustrados, etc, cuando creo que sería preferible generar una reflexión hacia adentro… ¿alguna vez hemos sido nosotros el que persigue para insultar a alguien que, a nuestro juicio, nos insultó? ¿qué sacamos con eso? Hay que aceptarlo, todos somos “animales” al volante alguna vez… hay que tratar conscientemente de no serlo… ojalá se pudiera inducir esa actitud en nosotros… pero en mi humilde opinión, este no es el camino…

  • http://ficcionblog.com Julio Córdoba

     Es cierto. Estoy de acuerdo.  Algunas conductas o hábitos nos acercan a la probabilidad de un evento. Como dije, es una crítica chocante y, como miembro de la sociedad, también debo evaluarme diariamente. Los que me conocen saben que soy ser de paz porque decido cada día serlo. La violencia no es genética, también es un comportamiento aprendido.

  • terox

     Si, pero el problema con esta crítica es que divide entre “ellos” y “nosotros”, los “agresores” y los “buenos”. En realidad, el mundo no es blanco y negro, y todos somos grises.. a veces más blanquitos, a veces más negritos (tome cualquier color como el “bueno”, es indiferente). Personalmente, lucho contra esa vocecilla que manejando me dice: “No ve qué animal, como lo “rayó”, no se deje!”, a veces con mayor éxito que otras… pero lo importante es no dejar de luchar…

  • http://ficcionblog.com Julio Córdoba

     Muy de acuerdo, de hecho aproveché el evento para compartirlo e intentar hacer una reflexión chocante.

  • terox

    Es difícil deducir la personalidad por un sólo hecho… hasta Walt Disney sabía la transformación que muchos tenemos cuando tomamos un volante… lo que procede es autoexaminar uno su propia conducta y tratar de corregirla…