Cuartelazo, exilio y fusilamiento de Juanito Mora

Capítulo anterior:  El ejército de Costa Rica en tiempos de Juanito Mora

 ¿Por qué se cayó Mora? Dentro de lo que inició el final de aquel gobierno se pueden citar:

1-Los decretos de guerra: la clase político cafetalera fue obligada a prestar 150 mil pesos al gobierno. Además se le confiscaron alimentos, bestias y carretas. Esto afectó la cadena productiva porque los hombres se fueron a la guerra, había poca mano de obra, escazos medios para llevar las exportaciones a puerto y… de remate a la vuelta el gobierno no pudo pagar y terminó emitiendo papelitos (bonos).
2- Al final de su mandato el presidente y compañía fundaron el Banco Nacional Costarricense. Sus enemigos tenían que sacarlo de la foto ya que era inminente que dicha empresa regiría el crédito y los destinos económicos de la nación.

3-La expropiación de las tierras del actual Montes de Oca, Zapote y San José a sus poseedores para subastarlas.

4-Mora es declarado ganador de las turbias elecciones del 59 por lo que se garantizaba seis años más en la silla… y ya llevaba 10.El cuartelazo. A las 3 y 30 de la mañana del 14 de agosto de 1859 los militares llegaron a su casa con la yuca de que había un zafarrancho en el cuartel, lo arrestaron en la sala y llevaron al Cuartel de Artillería (actual Banco Central) y fue custodiado por Salazar; uno de los tantos héroes de la guerra contra los filibusteros. Horas después lo llevaron a la Casa Presidencial de la época y ahí fue visitado por parientes y amigos. El 16 lo enviaron para el puerto donde se embarcaría con sus leales al exilio perpetuo. En la silla quedó su excuñado José María Montealegre (quien también era concuño del general Cañas).

Ostracismo. Mora y compañía visitaron Estados Unidos donde fue entrevistado por la prensa y fue recibido por el mismísimo presidente Buchanan. Manuel Argüello, sobrino de Mora, intentó ser el traductor del encuentro con el mero mero de Washington pero luego de varios intentos el gringuito y don Juanito soltaron las carcajadas: el mae no hablaba inglés.

Buchanan ofreció dos millones de pesos, barcos de guerra y cabildeo centroamericano para que Mora ‘contraderrocara’ a Montealegre y se encargara de unificar la región bajo una sola bandera, al estilo Morazán, ya que, según Estados Unidos, Inglaterra estaba moviendo fichas en la región. La única condición fue que Mora mantuviera en secreto que los gringos eran sus patrocinadores, en caso de no aceptar Montealegre sería reconocido como presidente de Costa Rica.

El exiliado respondió que tiquicia es tan diferente al resto de Centroamérica que con la unión “perdería todo, su tranquilidad, sus hábitos de orden y trabajo, (…) diferencias de raza, de costumbres y de aspiraciones nos separan de un modo radical”. Al día siguiente Buchanan envió a su embajador a Costa Rica. No obstante Mora sí compró armas en aquel país para retomar el poder.

Mora se instala en El Salvador junto a 600 costarricenses. Ahí se convertiría en pionero del café gracias a que el presidente le recibió como amigo y concedió terrenos. Cañas, su cuñado, caería de a parado en un puestazo en el ejército de su país natal.

Anselmo Llorente Lafuente, a quien Mora había enviado al exilio, volvió a Costa Rica y fue recibido con desfile militar por parte del gobierno de Montealegre. No pocas proclamas antimoristas se escucharon en los discursos de los líderes eclesiásticos de aquel día…

El presidente Martínez de Nicaragua le envió una propuesta para patrocinarle un golpe de Estado para sacar a Montealegre. Sin embargo, a la hora de terminar este post no pude saber en qué quedó la cosa. Sin embargo creo que no se pusieron de acuerdo porque la estrategia sugerida por Nicaragua no fue la que Mora utilizó en la batalla final.

Contragolpe. El gobierno de Costa Rica recibe informes de que Mora no se resigna a su destino. La administración Montealegre suspende las garantías individuales y reprime a los revoltosos. Esto debilita gravemente al exiliado opositor.

El 14 de setiembre de 1860, el comerciante Ignacio Arancibia desata la rebelión en Esparza, toma la ciudad y luego marcha a Puntarenas con 50 moristas y toma la plaza.

El 16 Mora, Cañas y un sobrino llegan a Puntarenas acuerpados por un grupo de costarricenses y salvadoreños. Da un discurso en la Punta y se baja, según él, ha dirigir las multitudes contra Montealegre. En la Angostura (entre el estero y el mar) los invasores levantan una trinchera con 8 cañones y 150 rifleros, además del lado del estero colocan 5 lanchas artilladas.

El gobierno envía mil hombres al puerto, se dan de frente. Empieza ganando Mora pero un pequeño grupo de caballería logra llegar a la trinchera y los moristas entran en pánico. Unos caen bajo fuego del ejército mientras otros, en desesperación, se tiran al mar donde se ahogan o son presa de los tiburones (antes de la llegada de los taiwaneses el Golfo de Nicoya tenía mucha vida marina).

El final. El 20 de setiembre Mora y Cañas tocan las puertas de la casa del cónsul inglés, Ricardo Farrer, en Puntarenas pidiendo que se les permita estar “bajo la bandera inglesa”. El diplomático se negó. Una hora más tarde invadieron la habitación del cónsul por la ventana pero éste los volvió a echar. Diez días después hizo el tercer intento. Farrel manifestó que si se entregaba para ser fusilado su familia y amigos quedarían ilesos. Aceptó la propuesta y el diplomático fue a buscar a los militares para que arrestaran a Mora.

Esperando su final el expresidente escribió a su señora con palabras de ánimo, amor y otras instrucciones familiares. En la nota deja claro que cree en la palabra del gobierno y que su vida saldará todo, que sus hombres estarán a salvo.

Homenaje en el parque Mora y
Cañas en Puntarenas

Lo llevan al improvisado patíbulo, en el actual parque Mora y Cañas por el Lito Pérez. Son las tres de la tarde del 30 de setiembre de 1860. El pelotón, sus antiguos soldados, apuntan pero ningún costarricense se atreve a dar la orden. Los hermanos Joy, ingleses cuñados de Montealegre, toman el mando y dan la orden. Cae abatido pero sobrevive. Un tiro de gracia en la cabeza sella su suerte (su cuñado, José María Cañas, fue fusilado en el mismo lugar dos días después aunque Montealegre le había perdonado la vida pero se especula que un marido celoso interceptó el indulto).

Juanito Mora inerte va a ser lanzado al estero para festín de los tiburones. El cónsul francés Juan Jacobo Bonnefill, un hombre que sufrió el exilio durante el gobierno de Mora, enfrenta a la multitud, envuelve el cuerpo en la bandera de Francia y lo lleva en panga a un lugar secreto donde le saca el corazón y en solitario entierra los restos del expresidente.

En 1866 lo exhumó y llevó a su casa donde lo veló por años. Más de una década después, y con las pasiones un poco menos calientes, el cuerpo fue llevado a San José para darle sepultura. Todavía hoy se ignora dónde está su corazón.

El error más grande. Mora había roto la regla tácita de no volver después de que lo echaran de la silla, sin embargo plumas cercanas a la élite (u “oligarquía nacional”) creen que su fusilamiento se debió a temas muy personales y ajenos al Estado.

Don Juanito era estimado dentro y fuera de nuestras fronteras. Montealegre y compañía tenían que actuar rápido, empezaron a reciclar la imagen de Mora, lo minimizaron exaltando elementos de bajo pérfil… pero del tamborcillo me referiré más adelante.

Respecto al linaje político de la élite pasarían más de 8 décadas para que las Casas Mora y Montealegre volvieran a unir a dos de sus hijos en matrimonio.

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JulioCordoba

Abogado. Bloguero. Autodidacta de Google y Wikipedia. Subdirector de @Ticoblogger. Desde el año 2006 escribo el blog Ciencia Ficción
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