#genteque no es feliz ni con el triunfo de #CRC

celebracion seleccion nacional de costa rica san jose

celebracion seleccion nacional de costa rica san jose

“¿Cómo se le ocurre celebrar y hablar de que este es un país de paz si está podrido en corrupción?”

“¿Ambientalismo? ¡No vio como quedó la rotonda de La Hispanidad de sucia!”

“¡Este país está perdido y los políticos nos siguen entreteniendo con fútbol, que de por sí es un negocio, porque la FIFA es corrupta y no quiere a los equipos pequeños!”

Frases así surgen ahora que celebrar a La Sele forma parte del mainstream, ya que lo “natural” es comer de aquella y estar chiva con todo y con todos, deportistas incluidos.

Para este bloguero somos un pueblo muy golpeado, no tanto por la objetiva corrupción, sino por la hiriente percepción que tenemos de que el delincuente de cuello blanco tiene garantizada la impunidad.

Pero de eso a hacer la vida de uno un estandarte a la protesta y homenaje a la infelicidad hay una gran distancia, porque eso sería ser bestia. Si usted confunde a La Selección con un partido político porque los políticos tratan de instrumentalizar sus triunfos, está fregado.

De seguro si La Sele hubiera perdido los tres partidos serías muy feliz porque es mejor ver noticias de sucesos que gritar gol.

Y sí, hay gente irresponsable que está comprando lo que no puede pagar y está viajando con dinero prestado… pero este bloguero no fía a nadie y sigue yendo a la casa de un amigo que tiene un gran tele y buen ambiente a ver los partidos y luego va un rato a la Hispanidad a celebrar sanamente, ergo no sufro ni me endeudo. Si usted fía: salado.

La basura en la Hispanidad no representa un desastre ambiental, son desechos que no fueron colocados en el recipiente apropiado (de eso no hay duda), pero no están cayendo en el río Grande de Tárcoles, obviamente las celebraciones de equitación o del campeonato de ajedrez son más serenas, pero reclámele a la cigüeña por dejarlo caer aquí y no en Suecia.

A todos nos sirve que este país del que pocos saben que existe más allá de Centroamérica -dolorosa verdad- sea hoy el equipo de fútbol más popular del mundo -una feliz verdad-, porque junto a eso viene turismo e inversión -lo cual debería alegrarle partiendo del supuesto que usted trabaja-.

Faltan menos de 15 días para que el Mundial acabe. No sea tieso. Talvez sus emociones favoritas sean las correspondientes a la depresión y el enojo, pero regálese el chance de sentir la adrenalina y la felicidad; es gratis y le va a a hacer bueno.

Italia 90: la película, 24 años después.

seleccion nacional de costa rica italia 90

1990

“He ido cinco veces al baño” dijo don Pilo Obando desde Génova justo antes de que La Selección Nacional pisara el césped del estadio Luigi Ferraris para medirse ante Escocia. Vecinos y compañeros de trabajo de mi papá estábamos en la sala, mi hermana y yo sentados en dos banquitos frente al tele, ninguno psicosomatizando como el legendario narrador pero en el ambiente se sentía el miedo a perder y de forma humillante.

105 minutos después el país era otro y nosotros hicimos una caravana por Finca 6 de Río Frío de Sarapiquí para celebrar a un equipo que conquistó el escenario menos probable y escribió con letras de oro una página de la historia que supera lo deportivo y está en el orgulloso ADN nacional.

2014 

Ayer hizo 24 años después. En medio hubo tres mundiales sin sudor blanco, azul y rojo en la cancha (94, 98 y 2010) y dos sin gloria (2002 y 2006).

Ahora estamos en octavos de final faltando un partido de primera fase, no dependemos de resultados ajenos, no sentimos que sea suerte, se jugó como nunca y soñamos con más. Estábamos en la Fuente de la Hispanidad celebrando que el “grupo de la muerte” significó la muerte para otros y era obligatorio cerrar el ciclo reviviendo el ciclo: la pantalla grande nos estaba esperando.

La película

itaia 90 la pelicula costa rica seleccion nacional

Entre el césped del estadio genovés y la clasificación a Italia 90 hay muchas páginas en blanco, borrosas y erosionadas. El cineasta costarricense Miguel Gómez escribe la menos conocida y posible de acceder: lo que vivieron algunos futbolistas de aquella selección prácticamente amateur que clasificó dejando los pelos en el alambre y ahora tenían la presión de, al menos, perder con dignidad.

El punto de encuentro entre el cine y la historia

En una polémica jugada la Federación Costarricense de Fútbol echó -así de feo- al entrenador que nos clasificó y trajo el místico Bora Milutinovic para reinventar al equipo.

Luis Montalbert-Smith se encargó de representar (con exquisita naturalidad y credibilidad) al yoda serbio que logró lo imposible con La Selección: vivir en pocas semanas un proceso de coraje y autoestima para redescubrirse transformados en ganadores, dignos de competir al más alto nivel y sentir la gloria.

Para este bloguero Italia 90: La Película es una historia de superación personal y organizacional, de transformación de convicciones, de dejar de verse como menos usando como referente a los otros y al pasado, ingresando en una dimensión de cambio de punto de vista, de presente empoderado, que abre la posibilidad de construir un gran futuro.

Eso fue lo que me gustó de la película: no es supercampeones ni un documental, es un viaje por el mundo interior de Gabelo Conejo (Carlos Pardo), Claudio Jara (Daniel Ross) y Roger Flores (Fernando Bolaños) quienes dan vida a ese upgrade mental -vivido por el grupo- del cual Bora más que técnico fue maestro.

Limitaciones vs creatividad:

Boris Sosa interpreta a German Chavarría

Boris Sosa interpreta a German Chavarría

Como toda película nacional es notorio el presupuesto limitado, sin embargo considero que logra el cometido de hacernos sentir que se está en 1990 (televisores, vehículos, cámaras de foto, walkman, etc.), pero hay dos sensaciones que son las que más admiro: el simple truco de iluminación de la cancha que permite superar la imposibilidad económica de convocar a una gradería llena, pero que coloca al espectador en el zacate, sintiéndose parte del equipo. La otra fue la estancia en Italia, de verdad uno olvida que fue filmada en San José, sentís que estás allá. Estas tres variables son los golazos de Miguel, al punto que el efecto especial de las montañas nevadas se lo pudo haber economizado.

Lo que no salió tan bien como se pudo fue el audio. Algo salió mal pero no desbarata la cinta. Hubo escenas donde subir el volumen hubiera sacado más del mundo emocional de quienes estábamos en las butacas, un par donde el diálogo principal fue opacado con los de fondo y una conversación del Chunche en el avión, que se escucha bien, pero algo le pasa al sonido y, al menos, el público que ve la cinta concentradísimo -como yo- se sale un toque de la hipnosis.

Además hubiera sido grato que el Chunche (Olger González) y German Chavarría (Boris Sosa) participaran más en el proceso de cambio mental de grupo, el primero porque es un ícono nacional y en la cinta no supera el chistoso estereotipo y al segundo porque quien lo interpretó da para muchísimo más (en la cinta que sigue podría ser Bryan Ruiz).

¿Para quién es la cinta? 

Esa es mi duda. No sé ni puedo saber cómo viven la película quienes eran muy niños o no habían nacido para la época. Me pregunto cómo la entienden, qué lectura le dan, si saben lo que significó Bora o lo que este pueblo sufrió con la bajada del avión a Evaristo Coronado y Enrique Díaz. Yo estaba en sexto grado en 1990, sí supe lo que se sintió y tenía una buena base para apreciar la cinta.

Vaya véala, ojalá antes del partido de octavos de final, si a Miguel Gómez le va bien con la harina va a tener mejor presupuesto para Brasil 2014: La Película, que espero veamos en cuatro años y que nos cuente qué pasó con La Sele a la que este bloguero espera ver en cuartos de final.

¿No le gusta el servicio de @movistar_cr? La empresa es clara: ¡Reme!

Movistar Costa Rica

En este tuco de tercer mundo falta sinceridad y por eso debo felicitar a Movistar que invitó a un usuario quejoso a largarse. Y no me malentienda, el usuario tiene razón, él está pagando por un servicio del que no recibe ni el 20% de lo contratado, tal como lo reporta El Chamuko, pero la empresa no se anda por las ramas de “vamos a averiguar”, “eso nunca pasa”, “revise su teléfono”, “seguro estás en área de difícil cobertura”, no, la instrucción es clara ¡Reme!

Ojalá que las empresas a las que no les interesan sus clientes fueran así. Apenas el sábado pasado cuatro amigos nos reunimos a ver el partido de La Sele y les conté del anuncio de los repartidores de Pizza Hut cantando su versión del que fuera nuestro himno de batalla en Italia 90. Entonces hicimos el pedido y el muchacho de la moto llegó en el segundo gol, celebramos con él y nadie revisó lo que mandaron. Bajada la euforia, al rato, abrimos la caja y lo que había era una chancleta de árabe de los que hacen romería en el desierto: quemadititica.

Les hicimos la observación por Twitter y Facebook, y hasta el momento no me han respondido nada. La única fue una muchacha de una agencia de publicidad  -no sé si maneja la cuenta- que me dijo que cuando hay partidos aumenta la demanda y las pizzas salen así, en otras palabras que no es nada.

A mi me gustaría que Pizza Hut me dijera “nuestra pizza sabe cada vez más fea y por eso la vendemos más barata, si no le cuadra compre en otro lado ¡Reme!” y uno acepta y hasta agradece esa sinceridad.

Si el mercado (personas comprándole y vendiéndole a otras personas) se tornara tan sincero uno podría tener información más fiable de a quien le compra y a quien no, incluso uno puede aceptar naufragar (no navegar) con Movistar o comerse la leña que manda Pizza Hut cuando hay alta demanda y la calidad cae más.

En serio Movistar: así se hace. Que Claro y kölbi ofrezcan más cariñito y así el mercado tiene opciones para masoquistas y gente que se quiere un poquito.

Las dos veces que no conocí a don Beto Cañas

Don Beto. Foto Nación.

El sábado don Beto Cañas partió y de inmediato los medios sociales y tradicionales iniciaron un recorrido cargado de imágenes y reacciones, la mayoría políticamente correctas, otras muy afectivas -naturalmente de quienes lo conocieron- y hasta el momento no he encontrado una crítica ácida, lo cual me parece elegante por respeto a la memoria y el momento.

Por los comentarios y fotos me da la sensación que soy la única persona que no fui su alumno, no estuve en alguna de sus conferencias, ni llegué a estrechar su mano, por lo que carezco de foto o anécdota, pero aún así les voy a contar un par de historias:

El significado de una palabra

La primera surge como en el año 2002 cuando un grupo de chiquillos queríamos visitarlo para solicitarle que nos ayudara con el procedimiento para incluir una acepción a una palabra en el Diccionario de la Real Academia, ya que él era director de la Academia Costarricense de la Lengua.

La exalumna de don Beto encargada de contactarlo, hasta donde sé, no hizo el mandado y la reunión quedó en nada. Yo me había asesorado con un lingüísta para echarme la hablada del milenio y conseguir el aval de Cañas. Dicho sea de paso, con el transcurrir de doce calendarios, me alegra que la gestión ni siquiera arrancara porque con el tiempo me di cuenta que estaba equivocado.

El ADN de la historia

La segunda vez que no lo conocí está relacionada con una serie de posts escritos en el 2009 que llamé “Lo que no enseñan de Juan Santamaría”, que a su vez derivó en un pdf llamado “Juan Santamaría: estatua, feriado y leyenda” que, cuando mi cabello esté totalmente blanco (diría que en cinco años al ritmo que va) podría convertirse en un pequeñito libro para atizar las hogueras y linajes (¿aún?) en disputa por el fusilamiento o asesinato de don Juanito Mora y el General Cañas en Puntarenas, el 2 de octubre de 1860. Don Beto era bisnieto del General y en una conferencia a la que tuve acceso -por escrito- compartió datos poco conocidos.

Alguien que leyó los posts me dijo “vos que sos morista tenés que conocer a don Beto y a don Armando, prepate y me avisás”, yo nunca avisé, porque no quería irrespetar a un adulto mayor con mi interpretación/teoría/conspiración en la que apellidos fundadores de las instituciones nacionales se veían encontrados, cuyo punto político más reciente y violento fue cuando él, como presidente de la Asamblea Legislativa, bajó el retrato de Tinoco del Salón de Expresidentes, en 1994. De hecho solo la palabra “expresidente” seguida del apellido “Tinoco” desataba la polémica.

Integral

Don Beto sabía mucho, tanto por lo que había vivido como por lo que había leído, que plasmó en conferencias, libros, entrevistas, clases etc. Quienes me conocen saben que no me gusta tomarme fotos con personajes de la vida pública, para mi lo más valioso está en conocer el pensamiento influyente, creador y elaborado cuyo sustrato es una personalidad que deja huella.

Eso es lo que me hubiera gustado pero seguro no se habría podido: sentarme más de una vez, ganar un espacio en su confianza para darle más forma a la pincelada que apenas tengo de nuestra historia.

En lo político posiblemente yo no habría sido grato, porque su visión verticalísima choca (en presente porque su legado perdurará siempre) con mis convicciones ideológicas, pero solo quienes le conocieron sabrán si era tan bravo como se veía por tele.

Paz a don Beto: una vida bien vivida.

Foto Nación.

Ver la luz al otro lado del túnel

TOPE DE TUNELES
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Haciendo fila para el tren con @H3dicho, al fondo la máquina.

Objetivamente es ponerse botas, casco y chaleco, subir al vagón de un tren de baterías, entrar kilómetro y medio en un túnel de cinco metros de diámetro, bajar, caminar 400 o 500 metros, esperar a que la máquina rozadora uniera los dos frentes, presenciar la ceremonia y tres horas después salir por el mismo camino por el que entramos.

Pero mis amigos me han dicho que eso sale en las noticias, que la duda es cómo se siente estar ahí… entonces les cuento lo que yo viví:

Subjetivamente fue así

Como parte de Ticoblogger fui invitado, junto a otros usuarios de medios sociales, al “tope de túneles”, concepto de la jerga tunelera para definir la unión de los dos frentes que desarrollan la obra. Al llegar nos dieron casco (por lo que cayera del techo), chaleco (para ver a los demás y que a uno lo vean), tapones para los oídos (por el ruido de la máquina) y mascarilla (por el polvo que genera la excavación).

Lo único que sabía de túneles eran tres cosas: que la familia de mi esposa ha trabajado en esa labor, que uno de ellos vivió la terrorífica experiencia de estar en lo más profundo del túnel, en Cariblanco, durante el terremoto de Cinchona (cerquísima del epicentro) y que, en ese mismo proyecto, una vez se dio un derrumbe con la trágica pérdida del tunelero que rescató a los atrapados.

Tramos del túnel están inundados (Vía @vann24)

Tramos del túnel están inundados (Vía @vann24)

Como sarapiqueño he pasado por el Zurquí un millón de veces pero cuando un accidente o derrumbe hace que uno se quede haciendo fila dentro del túnel muchas personas la pasan mal y algunas peor.

Viaje en tren

El viaje en tren es único. La pulseé para ir en la máquina pero no me lo autorizaron, me fui en el pequeñito vagón apreciando suelo, paredes y techo, aunque en partes del trayecto el agua cubre el piso por lo que no se ve la vía. Además el movimiento del agua hace que las piedritas suban en los rieles por lo que se sienten los golpecitos que, según me comentó el maquinista después, a menudo producen que se descarrile. Hay filtraciones de agua en el techo y paredes que son como pequeñas cascadas. Una empleada del ICE nos dijo “aquí no hay que preocuparse si tiembla porque la estructura aguanta, los derrumbes se dan a la salida y nada más hay que esperar a que nos saquen”. “Ah bueno…” dije para mis adentros.

Arribo

Se acabó la línea férrea, bajamos y desde una tarima nos dieron la bienvenida e indicaciones para dirigirnos a pie, 400 o 500 metros más, hasta el punto de encuentro. Un tunelero me contó que estábamos 450 metros bajo la montaña y que a 50 metros a la derecha está el túnel original de los años sesenta, lleno de agua. El lugar es húmedo, caliente y las botas de hule -que según yo no eran necesarias porque llevaba zapato de montaña- sacaron la tarea: no hubo gota de agua que me tocara las medias.

Tuneleros que venían del otro lado (vía @jvliorivera)

Tuneleros que venían del otro lado (vía @jvliorivera)

Al rato tuve que devolverme por una de las manzanas que tenían de refrigerio (los 400 o 500 metros) y de regreso, cuando estaba como a 30 o 50 metros vi que los empleados se ponían los tapones en los oídos y la mascarilla, saqué el teléfono y me di cuenta que no iba a llegar a la primera línea antes de que unieran túneles…

Encuentro 

Cámara en mano pude apreciar cuando se hizo el orificio y la luz al otro lado del túnel, sin embargo en cuestión de segundo el polvo hizo imposible ver más, apenas tuve chance de medio percibir al primer tunelero salir y saludar, luego fue la nube y el ruido. En ese momento sí me preocupé -objetivamente- porque desde inicio de este año he tenido reacciones alérgicas y tanto sedimento en un lugar cerrado me hicieron sentirme vulnerable, pero más adelante les cuento de eso.

La ceremonia

Julio Córdoba

A pocos segundos de la nube de polvo me tomé “el último selfie”.

No sé cuántas personas éramos, unos dicen que 200 otros que 300, pero para mi el momento épico llegó cuando los tuneleros se pusieron firmes para cantar el Himno al ICE. Uno de ellos lo entonó con los ojos cerrados y pude sentir la vivencia de quienes han dejado sudor, uñas, golpes, raspones y cortadas en cada tramo de los seis kilómetros de la obra. Estas personas son de los pocos que quedan de esa generación muy identificada con el servicio público, cuyo nombre no estará en ninguna placa u homenaje, pero su espíritu rozará cada metro cúbico de agua que pase por ese túnel cuando genere electricidad.

Vulnerabilidad 

La sensación de estar en un lugar tan inesperado es de vulnerabilidad. Sentir que uno puede hacer poco o nada en caso de un imprevisto.  A algunos de los visitantes les pregunté si tenían miedo y todos dijeron que no -respuesta socialmente correcta-, entonces cambié la pregunta para hackear el secreto -¿Qué le preocupa de estar aquí?- cuestioné y ahí sí dieron rienda suelta a sus temores: “que se desprenda una roca del techo”, “que tiemble” “quedar atrapados”, “quedar a oscuras”, “que pase algo y perderse escapando por el túnel que no es”, todas preocupaciones muy válidas y humanas.

A la vuelta

A la salida volví a pulsear el viaje en la máquina y esta vez me dieron visto bueno, aunque el maquinista, con amabilidad, no
me permitió manejarla un rato ni tocar botón alguno. No era peligroso pero reglas son reglas.

julio córdoba tren

El viaje de vuelta lo hice en la locomotora. 

Agradecimiento

Agradezco a la Dirección de Comunicación del ICE, en especial a la periodista Isabel Zúñiga, por invitarme “al corazón de la montaña” a vivir lo que ninguna crónica puede hacer sentir y experimentar una vivencia irrepetible.

La vida después de ver el #TicoPromedio

 “…Centro América en general ganaría mucho con la unión de las cinco Repúblicas, pero Costa Rica lo perdería todo, su tranquilidad, sus hábitos de orden y trabajo, y hasta su sangre, que estaría en la necesidad de derramar sofocando revoluciones y procurando un acuerdo imposible, dada la grandísima diferencia que hay entre mi país nativo y las otras cuatro agrupaciones del Centro. Diferencias de raza, de costumbres y de aspiraciones nos separan de un modo radical”.   

Estas demoledoras palabras son atribuidas a Juanito Mora pero todavía se debate si El Libertador pudo manifestar expresiones tan xenofóbicas, aunque no cabe duda que si hiciéramos un marque con equis preguntando a cualquier hijo de vecino “qué frase representa más al país” y colocamos expresiones centroamericanistas versus la frase citada, gana la polémica por goleada ya que es la convicción promedio… del promedio nacional.
El Tico Promedio exhibe grandes vicios nacionales como lo son la chota, el fútbol como droga lícita colectiva nacional, el fiestón que endeuda para fingir felicidad, los políticos que elegimos y, lo más hiriente, que el programa más visto de la televisión costarricense es Combate, lo que hace que uno sienta una profunda pérdida de fe en nuestro pueblo.
Este Zeigeist criollo insinúa una teoría de conspiración, basada en una ignorancia suministrada por los políticos a un pueblo programado para vivir enajenado (palabra de dominguear) mientras ellos se llevan lo mejor del pastel.
Polarizante y polarizado

El país es presentado como un sistema mental, digamos un aparato psíquico del que todos formamos parte, en el cual la gran masa promedio vive dominada por la concupiscencia narcisista de la felicidad nacional.  
En el otro extremo están los dominadores, quienes hicieron leña la añorada “Costa Rica de Ayer” en la cual, cuenta la leyenda,  los políticos estaban cargados de buenas intenciones y no hacían otra cosa más que servir al pueblo. Eran buenititicos.
Al medio -quizás en la posición más incómoda- esta la moral, quienes denuncian y exhortan a la gran masa a abandonar sus vicios y pecados, para que el país sea mejor, sin llegar a definir -me pareció- en qué parte de nuestro pasado estuvimos mejor, por lo que queda abierta la pregunta sobre cuál fue el estadio en que estuvimos como país en ese “útero”, donde no nos hizo falta nada porque estábamos en completud.
Y es ahí donde el tiempo se convierte cíclico porque para el documental nuestro gran futuro ideal se parece a nuestro pasado; el eterno retorno.
Crítica a la crítica
Quienes elegimos la enajenación de las letras nos burlamos de quienes, según nosotros, son más promedio: esos que ven a la doctora Polo, que creen que las novelas de Delia Fiallo están basados en hechos reales y posibles que “le puedan ocurrir a cualquiera”, los que juegan lotería y esperan el Gordo en diciembre y hasta se emocionan porque ganaron otros, los que nos burlamos del Hyundai mozoteado con gadgets que superan el valor original del gajo, del comehuevos en la malla del aeropuerto o que agarra ferry ida y vuelta Puntarenas-Paquera como si fuera crucero… y hacemos un post para hablar del #TicoPromedio. 
¿Existe el tico excepción o el tico excepcional? Esa es la gran pregunta y la respuesta es abierta. “Tico promedio te odio” dice el documental como si hablara al espejo, ya que la gran mayoría podemos dar un discurso sobre la necesidad de mejorar los valores nacional y cambiar de conducta, pero si se abren las puertas para ingresar a formar parte del engranaje dominador ¿Cuántos dirían que no?
La producción muestra la Matrix tropical que nos tiene… pero queda para una segunda parte el mostrar la píldora roja para salir de la manada. Aquí les dejo la cinta: 
Otras opiniones:
Tico Promedio por H3dicho.

¿Decepcionó don @LuisGuillermoSR con la DIS?

El nombramiento de Mariano Figueres como director de la DIS fue una sorpresa porque el presidente Solís fue contundente aclarando que su “hermano” no ocuparía cargos en el gobierno. Esto ocurrió minutos después del traspaso de poderes y en plena luna de miel mediática, lo que talvez inhibió a los periodistas a cuestionar de forma directa la inconsistencia con su propia palabra y que abandonara la línea histórica del PAC contra la vergonzosa policía política del Estado costarricense.
El mute fue notorio hasta en las mismas filas de Acción Ciudadana donde muchos de sus reconocidos partidarios guardaron silencio, dejando en entredicho su activismo para favorecer la buena relación con el gobierno, ahora que no son oposición.
“Malos pasos” 
Así como la consigna de defensa final del gobierno de Laura Chinchilla es que toda crítica se debe al machismo, después del 8 de mayo toda queja contra la DIS procede de quien anda en “malos pasos”, lo cual para quienes consideramos que el respeto al Estado de Derecho es esencial para la sana vida democrática significa simplemente un gargajo en la cara. 
Los “los malos pasos” son un concepto amplio y arbitrario, los cuales pueden abarcar desde la moral, el pensamiento disidente hasta romper la ley.  
Sin embargo, peor que los que guardaron silencio está quienes empezaron a defender la DIS con el estribillo de “tienen miedo, por algo será”, sirviendo de parlante y comparsa a la más grave contradicción en la historia del Partido Acción Ciudadana, que llegó al gobierno con la promesa de cambio; que en el contexto político costarricense significa coherencia, transparencia y honestidad.
Fueron blogueros
Mariano Figueres, director de la DIS. CRHoy
Figueres es temido y no porque tenga trayectoria en la lucha contra la corrupción, ya que no ha sido policía, fiscal, diputado destacado en control político, periodista investigativo, ni bloguero de denuncia. Básicamente su vida pública se basa en la protesta ideológica contra el modelo neoliberal.
Una persona me dijo “me da miedo porque la DIS tiene mucho poder, pocos escrúpulos y nada de controles, por eso mejor ni opino”, lo cual me parece respetable, máxime en momentos que los medios seguían dándole largas al asunto. 
Pero fueron los blogueros Solantiname, Marcelo y Juan Carlos Hidalgo quienes dieron el paso al frente posteando sobre la DIS y su director, lo que generó el efecto dominó que hizo salir a los medios de la zona de confort y, quizás, produjo el eco en las figuras históricas vigentes del PAC para que se pronuncien conforme al pensamiento del Partido.
Mi animadversión
Toda mi rechazo a la DIS se fundamenta en este reportaje de La Nación, en el cual elocuentemente se muestra que ha pisoteado los derechos constitucionales del pueblo costarricense.
Respecto al nombramiento de Figueres me da igual que hubieran puesto ahí a una persona de curricullum conocido y cuya historia de vida no incluyera manifestaciones polémicas contra quienes apoyamos el TLC o estamos a favor de una salida de Derecho Internacional, no bélica, en el conflicto limítrofe con Nicaragua. 
Tampoco vale variarle funciones porque eso es maquillaje. Para la lucha contra la corrupción, crimen organizado y narcotráfico hay policía administrativa, judicial y fiscalías especializadas sujetas al control de legalidad.
Abriendo y cerrando
Los expedientes de la DIS deben ser enviados a cada ciudadano investigado para  que, en la intimidad de su hogar, decida si presenta cargos contra quienes le violentaron sus derechos así como si decide hacer público el contenido de su archivo.
Esto porque la leyenda urbana dice que hasta hay información de contenido muy privado, incluyendo sexual de ciudadanos espiados, lo cual -por razones tan obvias que no merecen explicación- no pueden abrirse al público sin permiso del samueleado
Luego corresponde cerrar esa Dirección y sus equipos deben ser trasladados a las policías que funcionan en el marco de legalidad y sano espíritu de un Estado democrático como el nuestro.
“El presi”

Luis Guillermo Solís, presidente de Costa Rica. La Nación
Toda campaña se basa en convencer al electorado en que se solucionarán los problemas que el gobierno actual no ha podido. A quien más le crean las promesas resulta ganador.
El capital político de este gobierno es fuertemente emotivo y las expectativas son altas. La campaña ya pasó y ahora corresponden soluciones, entre más puedan hacer ahora más les rendirá la tregua mediática y el apoyo popular. 
Don Luis está derrochando recursos morales no renovables con su extrañísimo apego a la DIS, y como lo que ahí hacen es secreto nadie sabe para qué la necesita tanto. 
Pero debe moverse rápido y pedirle a Dios que “su hermano” al frente de esa dependencia no siga atizando la hoguera con verbo polémico o peor aún que se jale una torta. 
Ahorita que puede debe “congelarla” y diluir el poder nombrando una comisión ciudadana que garantice el cese del espionaje y la no desaparición de expedientes, si es que no se han perdido. 
Y para quienes me digan que esta propuesta es “ilegal” pueden comer mucha mierda porque lo ilegal es lo que los medios de comunicación han reportado que la Dirección de Intriga y Samueleo hace. Saludos. 

Laura se va… llena de números y con un vacío en sentimientos

En el antiguo Estadio Nacional el mandatario era despedido con una exquisita silbada de la gradería. Es posible que la vuelta a la cancha se hiciera larguísima al mandatario mientras el pueblo lo ajusticiaba moralmente.

Mañana en el estadio chinito, si la presencia de mandatarios internacionales no inhibe al pueblo, habrá pulmones vacíos y labios secos.

La felicidad y la tristeza son construcciones subjetivas, la presidenta llegó al poder con una altísima expectativa, con un mandato de robusto apoyo; obtuvo casi el doble de votos que el segundo lugar y la expectativa era mucha. 
La ventaja se transformó en desgracia
Para su fortuna le correspondió gobernar con la Asamblea Legislativa más incompetente en control político (denuncia y lucha contra la corrupción) de las últimas décadas (lo que la libró de muchas incomodidades) y luego tuvo el golpe de suerte de disfrutar la cohesión nacional gracias a la invasión de Nicaragua a isla Calero, algo que ningún mandatario disfrutaba -me corrigen si me equivoco- desde 1955. 
Sin embargo su ventaja se volvió su desgracia. La moral nacional le acuerpó para la construcción de una carretera paralela al río San Juan, cuyo beneficio económico para el país era mínimo, pero daba la oportunidad a la población ribereña de no recurrir al malogrado derecho de navergar en aguas ajenas para trasladarse en suelo nacional. Nos daba orgullo.
Pero todo se transformó en vergüenza cuando se destapó el escándalo: la ruta no merecía alusión a don Juanito Mora y a los grandes costarricenses de la campaña 1856, era un homenaje a la política actual -de la que da asco- donde la desgracia de un pueblo es oportunidad de enriquecimiento para unos pocos bien conectados.
Lo demás fue una racha de desaciertos. La eterna platina, la incapacidad de solucionar las listas de espera en la Caja, la sensación de impunidad en las constantes noticias de corrupción, el moralismo religioso, el doble discurso en materia de derechos civiles a las minorías y la fecundación in vitro.
El punto de inmolación fue la defensa de la concesión de la ruta a San Ramón así como su turbio finiquito y el punto de no retorno fue el jet; que curiosamente no lesionó las finanzas públicas pero fue le punto de no retorno en credibilidad, algo que no pudo arreglar con un puente bailey.
Espíritu de geometría vs espíritu de fineza

La comunicación siempre estuvo descalibrada. Constantes anuncios de inversión (“números”) que no satisfacían las necesidades del pueblo (“sentimiento”), presentación de cifras de progreso y otros indicadores (“números”) contra la desconfianza popular (“sentimiento”), hicieron que la expectativa se transformara en frustración (“sentimiento”) que el gobierno se negó a leer y aún hoy sigue con la misma estrategia, viviendo en el frío mundo de los números y despreciando los sentimientos; nada más vean los perfiles y páginas de autoridades y funcionarios de alto nivel, puros números.

Esto se parece a las familias disfuncionales donde el esposo dice que la señora no tiene nada de qué molestarse porque “gasto todo en la casa” (aunque no sea cierto) pero ella quería tiempo, amistad, afecto, etc., es decir esos detalles que generaran confianza (“sentimiento”). 
Cuando ocurría un evento siempre reaccionó tarde, la “parálisis por análisis” le hicieron esperar a que sus fracasados voceros apagaran incendios en los que el pueblo quería verla tomar la manguera, pero cuando aparecía era para enfriar las cenizas y echar la culpa a otros. 
Un gobierno sin figura que frenó el desarrollo de zonas francas con amenazas tributarias y altos costos, espantando a Intel, lo cual ha querido reparar con anuncios de nuevas inversiones que generan más empleos de los que se pierden (otra vez “números”) obviando que al pueblo, incluso al más alejado provinciano, Intel le generaba orgullo y su partida frustración y enojo (“sentimiento”). 
El reto del cambio, no relevo
Ojalá que don Luis Guillermo Solís, que asume todavía con más expectativa que doña Laura, no haga mañana un homenaje inmerecido a la presidenta que no quiso comprender al pueblo que la había elegido. Con un elegante “adiós” es más que suficiente.
Esperemos que don Luis, en el 2018, entregue un país calibrado en números y sentimientos, de lo contrario volveremos a salir por dentro. 

Clasificación del votante en el tercer mundo

¿Cómo es el votante tropical? ¿Sus motivos, moral e intelecto? Con la finalidad de comprender el espectro de votantes, Ciencia Ficción te trae la clasificación abreviada para facilitar la comunicación y comprensión del prójimo en tiempo de elecciones nacionales o municipales cada cuatro años. Empecemos:
Los viscerales tipo 1 son esos que dicen creer en la democracia pero les repugna la existencia de cualquier otro partido que no sea el propio, para ellos todas las virtudes nacionales proceden de su bandera y las siete plagas de las ajenas. Con esta gente nadie quiere hablar. 
Los viscerales tipo 2 son opositores, sólo pueden ir en contra de los que están a favor y a favor de los que están en contra. Ellos simplemente van en contra de… lo que sea. Si la izquierda gana, entonces no es de “suficiente izquierda”, si gana la “suficiente izquierda” entonces no respeta la democracia, si gana la derecha luchan contra “los neoliberales”. Con esta gente no se puede hablar.
Los hueso colorado, carecen de la violencia del visceral tipo 1; son gente decente, respetan la democracia pero votan por razones genéticas; son los anestesiados del sistema, es la gente que los líderes llaman “las bases del partido”, carecen de voluntad o capacidad de sospecha, no distinguen si su partido postuló a una persona con cualidades o a Freddy Krueger, ellos son “gente de partido”.  Con esta gente de nada sirve hablar.
Los *istas tipo 1. Son los hueso colorado para afuera del partido pero se comportan como visceral tipo 1 a lo interno. Es lo que los líderes llaman “la tendencia”. Con esta gente vale la pena hablar sólo para enterarse de los pecados y delitos de los candidatos de las otras tendencias.
Los *istas tipo 2. En los partidos familiares o de candidato reiterativo cada cuatro años se comportan como visceral tipo 1 mezclado con místico, o sea, conforman una secta, tienen una marcada tendencia a la estupidez y el líder puede estafarlos cada cuatro años pero son felices. Con esta gente da pena ajena hablar. 
Los voto a ganar tipo 1, ejercen el sufragio porque tienen cédula, nada más. Son el ganado electoral para quienes controlan los hilos de los viscerales tipo 1. Con esta gente sólo se puede hablar de encuestas.
Los voto a ganar tipo 2, se diferencian del voto a ganar tipo 1 en que son más astutos pero tienen menos moral, ya que encontraron en la democracia el esquema para negociar su cooperación y voto a cambio de una dádiva. El tipo 1 es como el fanático de un equipo de fútbol, el tipo 2 es un apostador. No vale la pena ni conversar con quienes conversan con esta gente.
El desmoralizado. Si vota siente que daña el país y si no lo hace también. De ver tanto mal ejemplo e impunidad criminal se hizo a un lado, ya no cree en nada ni en nadie. Con esta gente uno también se deprime.
Los abstencionistas precriminales. No votan porque les quedaron mal con dádivas en el pasado, es decir son voto a ganar tipo 2 pero con experiencia, despotrican de la democracia, hablan pestes de los políticos pero rara vez confiesan que lo que les duele de la corrupción fue quedar excluida de esta.  Con esta gente solo se puede hablar si uno quiere atraer malas vibras.
Los abstencionistas ideológicos. Son reflexivos y académicos, no votan porque no se sienten representados en la democracia por razones respetables y elocuentes. Les pelan las canciones y anuncios, se van directo al programa de gobierno para encontrar razones para seguir sin votar. Rara vez son activistas y dejan entrar en su círculo a muy pocas personas. Con esta gente se puede hablar sólo si se tiene fundamento intelectual, sino uno queda confundido.
Los ideológico pragmáticos. Es la versión participativa del anterior. Son personas con formación, no estrictamente universitaria, su perspectiva intelectual tiene un fuerte componente autodidacta ya que su nivel crítico y curiosidad le hace buscar su propias respuestas. Debido a que en Costa Rica no hay partidos ideológicos protagónicos, no se identifican con militancia alguna, cada cuatro año contrastan su ideología de forma pragmática con las diferentes propuestas y decide. Con esta gente sirve de mucho hablar pero cuesta demasiado encontrarlos.

Náufragos costarricenses: El Cairo III

Don Jorge está arriba a la derecha. Foto revista People
Dicen que peor que la muerte es la desaparición. Cuando hay un cuerpo para llorar, velar y enterrar el duelo -siempre doloroso- sigue su proceso, pero cuando no se sabe qué pasó la duda será la constante.
Ahora que el salvadoreño José Salvador Alvarenga vuelve después de una travesía de un año en lo que, por ahora, es un mar de dudas, recordé una historia de mi infancia.
Cuando estaba en la escuela, a finales de los ochenta, un grupo de pescadores costarricenses zarparon de Puntarenas en el Cairo III y desaparecieron. Fueron días de búsqueda, noticieros, plegarias y esperanzas que amanecían pero se desvanecían al atardecer.
Doña Matilde, la vecina, tenía a su hermano don Jorge Hernández entre los desaparecidos. Su sobrina Silvia era mi compañerita en la escuela. Al principio yo le preguntaba pero después le dejé de consultar asumiendo lo peor.
Creo que todos sentíamos la necesidad de dar fe pero con el pasar de los días ya no se podía dar de lo que ya no quedaba.
Hubo una misa pero no recuerdo si fue para despedirlo o para clamar por su rescate. Luego hubo un rumor de que un barco en medio de la nada los vio, papá le fue a dar la buena nueva a doña Matilde pero, aunque mi recuerdo es difuso, creo que ellos ya estaban elaborando el duelo. 
Cuatro o cinco meses después un barco encontró lo que quedaba del Cairo III cerca de Hawaii, rescatando con vida a los cinco desgastados marineros. 
Fueron recibidos en nuestro país como corresponde a quienes vuelven de la muerte, parecido a los mineros chilenos.  
Sus historias de supervivencia fueron extremas. La desorientación con el tiempo ya que los relojes marcaban la hora tica pero ya ellos habían atravesado varios husos horarios, deshidratación, hambre, pescado crudo, sangre de tortuga y turnos para sacarle agua al barco cuyo casco tenía un hueco.Cuando la situación llegó a “centímetros del punto de no retorno” acordaron comer al que muriera. 
Una vez un barco les pasó cerca pero no los rescató, ese fue el rumor que resultó ser cierto, pero fue un barco japonés el que hizo la diferencia.
Según me contó mi compañerita de la travesía nació un libro, recuerdo un documental hecho por una cadena gringa y la película no se concretó. En aquel momento aquella odisea fue noticia mundial.
A don Jorge me lo he topado en Sarapiquí pero nunca le he preguntado sobre su vivencia en medio de la nada porque dicen que esa historia duele mucho y elijo respetar ese dolor. Talvez algún día me anime.